Las distracciones.

 


 

Todas las personas en todo el mundo estamos viviendo tiempos de mucha tensión, “no hay noticia buena mis hermanos” nos dijeron hace pocos días. Y, realmente, si nos ponemos a leer los titulares de cualquier diario de cualquier nación, lo comprobamos. Pero sería bueno que entendiéramos algo: “Esto es parte del engaño del espíritu del anticristo, pues son distractores” para que NO pongamos nuestros ojos en la fe, la esperanza y el amor que Dios nos ha prometido. Cristo lo dijo: “En el final de los tiempos… bienaventurado y fiel aquèl siervo, al cuál cuando su Señor venga lo encuentre haciendo lo que él le dijo que hiciera” (Mateo 24:46). Vemos un ejemplo claro de cómo poner los ojos en donde se deben poner, en Eliseo, pues la promesa era: “Si le ves partir (a Elìas, su mentor)… entonces tendràs la doble porción” (2ª de Reyes 2:9). Y, ¿què fue lo que sucedió cuando ellos (Elìas y Eliseo) caminaban juntos y llegó el momento de la partida?, una “carrosa de fuego” quiso distraer a Elìseo, pero él no quitò sus ojos del profeta cuando el “torbellino” se lo llevó, y así, recibió lo prometido (2ª de Reyes 2:11-14). No nos distraigamos con “las carrosas de fuego” que el enemigo está poniendo delante nuestro... solamente esperemos el torbellino. Meditemos.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

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