No es costumbre.

 


 

El apóstol Pablo está prisionero por predicar el evangelio del Señor Jesucristo siendo èl judío, es por ello, que las autoridades religiosas judìas (Hechos 24:1) pidieron prisión para él a las autoridades romanas (Hechos 24:27). Como podemos ver en èste último versìculo, el encarcelamiento del apóstol llevaba en èse momento dos años por órdenes del gobernador Fèlix, Fèlix es trasladado de provincia y llega Festo en su lugar, y, mientras èste gobernaba llega de visita Agripa, cuya esposa de nombre Drusila era judía. Agripa, antes de interrogar al apòstol, tiene una charla con Festo acerca del apóstol a quien le explica que ante la insistencia de las autoridades judías para condenarlo les tuvo que responder: “No es costumbre de los romanos entregar alguno a la muerte antes que el acusado tenga delante a sus acusadores, y pueda defenderse de la acusación” (Hechos 25:16). Un punto curioso, Domicio Ulpiano esculpió esa frase para definir el derecho humano a la justicia en Roma en el año 300; La Declaraciòn Universal de los Derechos Humanos la define en el artículo 11 de su constitución en Parìs en 1948… Pero hoy, nosotros somos capaces dentro de las paredes de una congregaciòn a decir: “Nadie es inocente hasta que demuestre que no es culpable”. ¡Esa! No debiera de ser la costumbre. Meditemos.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

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