Una lección que no debiéramos obviar.
Isaac toma por esposa a
Rebeca, y èsta, luego que su esposo ora por ella porque era estéril queda
preñada de gemelos (Gènesis 25:21). El mayor se llamaba Esaù y el menor Jacob.
Como lo hemos visto antes, en el pueblo de Israel se acostumbraba dar al hijo
varón primogènito una doble porción de herencia, porque suponían que ese hijo
era el reflejo de la fuerza del padre (Deuteronomio 21:17). Y así sería en èste
caso también, pero, Esaù no amò ni deseò nunca ese privilegio, mientras que
Jacob sì. Fue por ello què Esaù le “vendió” el derecho a Jacob (Gènesis 25:33).
Y como lo hemos visto antes, esa es la raìz del conflicto entre Ára bes extre
mistas con Israelitas por más de cuatro mil años (Gènesis 25:33). Ahora bien,
el punto que queremos aprender aquí es el siguiente: Cuando Esaù rechaza el
regalo de Dios, lastima el corazón de Dios a tal extremo que declaran las
escrituras: “A Esaù aborrecì” (Malaquìas 1:1-4)). ¡Nunca menospreciemos,
prostituyamos o comercialicemos un “don”, un “privilegio”, o un “ministerio”
que Dios nos dè… porque aunque no se vea de inmediato: ¡Seremos aborrecidos por
Dios!. Selah.
Señor: Danos un honesto celo
por tu casa.
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