Còmo fueron los días de Noè. (Parte uno)
Durante toda la historia el
hombre siempre ha tenido la curiosidad o la inquietud de saber què traerà el
mañana. Los tiempos modernos no son precisamente la excepción sino más bien el
ejemplo idóneo. Hace más de cuatro mil años los pueblos acostumbraban tener a
sus brujos, encantadores o adivinos (Levìtico 19:31). Hace tres mil años, un
rey judío, el famoso rey Salomòn, buscò insistentemente, a pesar de haberlo
prohibido la ley de Dios y él mismo, a una adivina para conocer su futuro (1ª
Samuel 28). Y, hace dos mil años, las costumbres continuaban pues le
preguntaron al Hijo de Dios: ¿Cuàndo será el fin del siglo? La respuesta que
Cristo les diò a las gentes es una que nos sirve también a nosotros para
identificar los tiempos, aún y cuando, como dijo el mismo que ni él conocìa:
“El día, y la hora exacta” (Hechos 1:6-7). Pero sì nos dejó indicios de la
época.
Señor: Danos un honesto celo
por tu casa.
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