Ha sido un privilegio tocar para ustedes.
Domingo 14 de Abril de 1912,
un barco como ninguno jamás construido y conocido como el “insumergible”, cruza
las frìas y casi congeladas aguas del Atlàntico Norte, su nombre Titanic, es su
viaje inaugural de lo que se supone será una larga y èpica historia de la
marina. Pero, por motivos y razones que no vale la pena analizar hoy,
precisamente en su viaje inaugural se hunde. La historia ha sido narrada,
escrita, filmada, etc. de muchas formas y maneras. Pero lo que hoy queremos
enfatizar es el heròico gesto de la banda de música dirigida por Wallace
Hartley, quien en los últimos minutos de vida del trasatlàntico decidió dirigir
a sus mùsicos para, en alguna manera aliviar la angustia de más de dos mil
pasajeros. Cuando ya el hundimiento era inminente detuvo la música y los
despidió, sin saber que ninguno de ellos pensó jamás moverse y mucho menos dejar
de cumplir sus labores (lo que nos recuerda en lo espiritual a Mateo 24:46).
Ante èsta actitud, Wallace solamente alcanzó a decirles, no a los pasajeros
sino a sus músicos: ¡Caballeros, ha sido un privilegio tocar para ustedes!.
Hubo, dos mil años atrás, un hombre que expresó el mismo pensamiento pero con
otras palabras: ¡Consumado es! Què, en
otras palabras significaba: ¡Damas y Caballeros… ha sido un privilegio MORIR
por ustedes! (Juan 19:30).
Señor: Danos un honesto celo
por tu casa.
Comentarios
Publicar un comentario