Los estorbos (Parte final).

 


 

Como ya vimos, Dios ha depositado en nosotros los creyentes dones o talentos para el servicio de y a los demás. Sin embargo, mientras es nuestro deseo cumplir con ese servicio hacia Dios, y, a travès de los hombres, encontramos “estorbos” què como podemos suponer bien, Dios permite que el diablo ponga. Veamos algunos casos y què es lo que sucede con ellos. Abigaìl, esposa de Nabal, hombre duro y de malas obras (1ª Samuel 25:3), era una mujer de buen entendimiento en las cosas sagradas, y, además, de hermosa apariencia. Este hombre, Nabal, recibió favores de David pero cuando David necesitò un favor suyo se lo negó, siendo un “estorbo” no solamente para la relación de Abigail para con Dios, sino también para con David. ¿Què sucedió? El Señor le quitò la vida a Nabal (1ª Samuel 25:36-37). Otro ejemplo: Nace el Mesìas y como es llamado Rey, el rey Herodes se enfada y decide perseguirlo para eliminarlo, así hace matar a todo niño menor de dos años (Mateo 2:16-18). Y, ¿Què hace Dios con Herodes que se había convertido en “estorbo”? Lo elimina (Mateo 2:13-19). Lecciòn para nosotros: ¡Clamemos a Dios NO ser estorbos… para no ser eliminados!

 

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

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