El es manso y humilde… pero tiene un lìmite.
El profeta Samuel es enviado a
Sàul, primer rey de Israel y le da las siguientes indicaciones: “Ve, pues, y
hiere a Amalec, y destruye todo lo que tiene, y no te apiades de él; mata a
hombres, mujeres, niños, y aun los de pecho, vacas, ovejas, camellos y asnos”
(1ª Samuel 15:3). Muchos son los creyentes y no creyentes que se espantan de
las grandes tragedias o desgracias que viven algunas naciones, pueblos,
familias o personas. No decimos que TODO lo desagradable que sucede es un
“castigo divino”, pero sì afirmamos y estamos probando què, escrito está, la
consecuencia de los errores, las faltas, las omisiones, y las decisiones que
tomamos sin la aprobación de Dios. Nadie podemos llegar a comprender cómo un
Dios bueno y noble como el que nos guía, puede enviar a asesinar niños, mujeres
y ancianos. Pero, las escrituras nos muestran que tiene una razón de ser: “Si
un pueblo es conquistado y sus hombres son humillados, el día que los niños,
las mujeres o los ancianos pueden… buscan venganza”, lo que convierte cada
acción de ese tipo en una guerra permanente. El crecimiento de las llamadas
“maras” es un ejemplo muy claro, pero acaso, el más claro ejemplo lo vemos en
Isaac e Ismael, una discordia que ha durado 4 mil años, y què, dicho sea de
paso será la causante de la destrucción del mundo como lo conocemos hoy (Gènesis
21:9 y 15:4). Dios es manso y humilde… pero tiene sus límites, no abusemos de
su bondad, su paciencia NO es tolerancia.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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