Las marcas… en el cuerpo y en el alma.

 


Escrito está: “No haréis sajadura ni imprimiréis en vosotros tatuaje alguno: Yo Jehová” (Levìtico 19:28). Este es un tema, como no pocos, de largo análisis entre los creyentes, pues cuando lo miramos por fuera lo vemos de una forma pero cuando lo vemos por dentro lo vemos distinto. Nos explicamos, cuando es el hijo del vecino quien se toma una cerveza… es un pecador; cuando es un nuestro hijo que se toma dos o tres… es un caso especial y decimos que en cuanto lo quiera dejar lo dejarà. Cuando la hija del vecino se acuesta con su novio… es una cualquiera; cuando nuestra hija se acuesta con varios novios… es que está pasando una crisis y nadie la comprende. Cuando es el hijo del vecino el que se pone una marca o tatuaje… es un impìo; cuando es el nuestro el que se marca todo el pecho… lo hizo sin ninguna maldad y para él no significa nada el tenerlos o no, y así, podríamos seguir con un sin fin de ejemplos. Pero, el caso es que escrito está lo que está, y NO debiéramos juzgar o criticar el mismo tema con diferente opinión si realmente nos llamamos creyentes… ¡Eso, también es una marca NO agradable a Dios, porque esa es una marca espiritual! Selah.

 

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

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