Ni pensarlo, Dios guarde.

 


Era una jovencita que al casarse tuvo los primeros tres hijos en corto espacio de tiempo, para luego de un receso de cinco años, diez con respecto al primogènito, le naciera el último. En una ocasión èste último ya siendo mayor, y, dadas las circunstancias actuales en donde la vida humana ya no vale nada, le dijo: “Madre, gracias por no abortarme”. La respuesta de la madre fue inmediata: “Ni pensarlo, Dios guarde mijo”. La escritura menciona lo siguiente: “Dice el SEÑOR (el que me formó desde el seno materno para {ser} su siervo” (Isaìas 49:5). Hubo un tiempo, y es triste hablar en pasado, cuando una mujer consideraba “sagrada” la vida de un ser en su vientre, fuera èste programado o no. Fuera ella respaldada ya sea por el padre del niño o por su propio padre o familiares. Tristemente hoy ya no es así, hasta la vida se ha vuelto desechable, sin tomar en cuenta “todo” lo que esa vida tiene programado hacer. Pero, volviendo al ejemplo con el que iniciamos èste mensaje, necesitamos decir a manera de testimonio y como cumplimiento de la palabra dada por el profeta què: “Ese último niño lleva 43 años predicando la palabra de Dios”, era y es una vida programada para ser útil en el reino, què pena hubiera sido si lo hubieran abortado. DIGAMOS Y PREDIQUEMOS UN “NO” AL ABO TO. Meditemos.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Copiando al mejor.

Las ¿Insolencias o grocerìas? de Jesús (Parte final).

Cuarenta años de culpa