No hay nada que quede oculto para siempre.
El 8 de marzo de 2014 el
avión Boeing 777 de Malaysa Airlines que iba de Kuala a Pekìn desapareció sin
dejar rastro alguno. Su búsqueda inició inmediatamente pues iban a bordo 239
personas. Hoy, casi diez años después no se han encontrado sus restos, aún y
cuándo, se siguen buscando. Pero lo interesante es el hecho què en esa
búsqueda, se han encontrado en el Ocèano Indico restos de embarcaciones que se
hundieron en 1876 (el W. Gordon), y otro de 1882 (el Magdala). Las
escrituras nos dicen: “Pues no hay
nada oculto que no haya de ser manifiesto, ni secreto que no haya de ser
conocido y salga a la luz” (Lucas 8:17). Es precisamente esa la razón, por la
cuál aun cuando cometemos una falta, un error o un pecado en soledad o en la
intimidad… sentimos que alguien nos ve, a pesar de que creemos estar sin
testigos. ¿Cuàndo serán sacadas a luz todas esas cositas ocultas que hemos
cometido? Bueno, en ocasiones muy pronto, como les sucedió a Ananìas y Safira
(Hechos 5:1). Pero para la gran mayoría en el juicio final (Apocalipsis 20:12).
Meditemos.
Señor: Danos un honesto
celo por tu casa.
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