El peligro de un milagro.

 


 

¿Cuàntos y cuàntas veces hemos estado en situaciones en las que decimos: “Solamente un milagro nos saca de èsta”. En muchas ocasiones el Señor se apiada de nosotros y lo hace, cómo, no sabemos ni entendemos pero lo hace. Ahora bien, el peligro de un milagro está en la falta de gratitud o el olvido de la situación de la cuál el Señor nos sacò. Veamos: Nos narra la escritura que eran 10 los leprosos que encontraron a Jesús a la entrada de Galilea cuando él venìa de Samaria (Lucas 17:11-19). Todos clamaron por su sanaciòn, y todos fueron sanados. Pero sólo uno tuvo la virtud suficiente para volver y dar las gracias (Lucas 17:17-19). Eso nos pasa también a nosotros. Olvidamos los milagros que el Señor nos ha hecho en el pasado, y eso, es mucho más delicado delante de sus ojos, que quizás aquèl ladròn de la cruz que no quiso recibir su salvación como el otro (Lucas 23:42). Meditemos.

 

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

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