Escuchen o dejen de escuchar.
El Señor le dijo a Ezequiel: “Hijo mìo, te envió a
hablarles a los hijos de Israel, gentes rebeldes” (Ezequiel 2:3). “Les
hablaràs, escuchen o dejen de escuchar” (Ezequiel 2:7). Hoy, como hace 2,700
años Dios está mandando a otros “Ezequieles” a apercibir al pueblo de Dios que
tiempos difíciles vienen, pero al igual que hace 27 siglos esas palabras están
cayendo en corazones rebeldes, egoístas y sobre todo afanados, que no quieren
escuchar las advertencias de Dios. Hoy, casi en todos los rincones del mundo se
escucha la palabra de Dios. Hoy, en las grandes medianas o pequeñas ciudades
tenemos radios cristianas, institutos cristianos, iglesias cristianas, pero, no
todos estamos siendo capacitados para escuchar y practicar la palabra de Dios
dada para estos tiempos (Daniel 12:1). Bien le dijeron al apóstol en tono
irònico: “Pablo, las muchas letras te están volviendo loco” (Hechos 26:24). Que
no seamos de esos que se llenan de letras, que inflan el pecho cuando dicen: “Yo,
soy creyente para la gloria de Dios”, si como decían los abuelos: “A la hora de
rajar ocote (leña)… los que se rajan somos nosotros”. Sin embargo, prediquemos
la palabra… escuchen o dejen de escuchar.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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