La angustia del profeta al saber que el tiempo se acaba.
Imaginemos èsta escena: Usted está en un mirador viendo que
la ciudad que está a sus pies está en llamas, y mira venir un grupo de personas
bajando de la montaña sin saber lo que sucede abajo. Usted les avisa no entren
a la ciudad porque sufrirán daño, pero ellos no quieren hacerle caso. Estàn tan
ilusionados con ir de compra; con ir al parque de diversiones; por conocer lo
que tanto les han dicho que es alegre y divertido… que NO le quieren escuchar.
Los minutos y los metros pasan, ellos cada vez están más cerca de sufrir el
daño… y usted solamente ve que el tiempo se les acaba. ¡Triste y terrible escenario!
Pues bien, así se sintieron los profetas en la antigüedad cuando avisaron de
los males que venían, y así se sentirán hoy los profetas verdaderos cuando nos
avisen del mal que inminentemente viene. Mientras falso maestros, falsos
profetas, y falsas doctrinas nos inundan diciendo: ¡Este es el año bueno! ¡Este
es su momento hermano! ¡Ahora es el tiempo de paz, de poder y de prosperidad
porque usted es un hijo del Rey!. Bien dijo Cristo: “En el tiempo del fin…
MIRAD QUE NADIE OS ENGAÑE”. Hoy en día, un verdadero profeta vive en angustia…
no proclamando mentiras ante la inminente llegada de una gran tribulaciòn. Selah.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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