Los dones espirituales.

 


El Señor nos explica por medio del apóstol Pablo: “No quiero, que ignorèis acerca de los dones espirituales (1ª Corintios 12:1). Es decir, todos hemos recibido algún don o talento de parte de Dios. Pero de la misma forma que Dios no quiere que ignoremos el don o el talento del vecino, menos quiere que ignoremos el propio. La mejor prueba es la paràbola de los talentos (Mateo 25:15). En donde lo importante que queremos resaltar hoy es esto: “Fueron repartidos conforme a la CAPACIDAD de cada uno”. Hoy, más que nunca esa porción nos debiera hacer eco, pues hemos sido instruidos para un tiempo difícil que está por llegar: “La gran tribulación”. Preguntamos: ¿Si en tiempos normales, alguien enterrò su don o talento, què podremos esperar para el tiempo tan difícil que se nos viene? Si ahora, en tiempos de relativa paz: No tomamos el café… porque no está a la temperatura que nos gusta; no tomamos el cereal… porque ese no es nuestro favorito; no comemos esto o lo otro… porque tiene grasa; no vamos a ese restaurante… porque allí sólo va la chusma, etc. Preguntamos: ¿Què podremos esperar de ese tipo de actitudes durante la gran tribulación, cuando todo escasearà y tendremos què comer lo que haya; cuando no tengamos fuego para calentar alimentos y los tengamos què comer fríos o tiesos; cuando haya limitaciones en extremo y tengamos que compartir una mesa o un dormitorio con lo que hemos considerado chusma?  ¡NO enterremos los talentos!

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.     

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