No todos son capaces de recibir esto…

 


 

Cristo baja de Galilea a las orillas del Jordàn en Judea, y a pesar de un viaje no corto a pie, “multitudes” le seguían nos narra la escritura (Mateo 19:1-2). Entre esa multitud iban fariseos que en un momento dado le preguntan: ¿Es lìcito al hombre repudiar a su mujer cualquiera sea la causa? (Mateo 19:3). Y Cristo les responde: “Al principio, Dios los hizo varón y hembra; y por èsta razón el hombre dejarà padre y madre, se unirán y serán una sola carne” (Mateo 19:4-5). Y cualquiera que la repudie, salvo por causa de fornicación (adulterio), adultera. Y luego agregó: “No todos son capaces de recibir esto” (Mateo 19:11). Ciertamente èsta expresión la dijo para èsta ocasión específica, pero la historia y la experiencia nos muestran que la frase aplica para cualquier principio bìblico o lección espiritual. El Señor no a cualquiera le da secretos, intimidades o cargas, por una sencilla razón: “El precio a pagar es muy alto, y no todos están dispuestos a pagarlo”. Acaso los ejemplos más claros los vemos en la “soledad”, “persecuciòn”, “cautiverio” y “batallas” que tuvieron profetas como Isaìas, Ezequiel, Jeremìas, Daniel u Oseas (a quien envió a amar a una prostituta llamada Gomer, Oseas 1:2-3). Agregando en los últimos tiempos a Juan el Bautista y a Cristo mismo. Selah.

 

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

 

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