Después del valle viene el milagro.

 


 

Todos queremos sentirnos dignos de ver o recibir un milagro, sobre todo, cuando estamos en una necesidad o una angustia. En ocasiones hasta exigimos ese milagro. La mejor prueba de ello es que cuando estamos pasando una pena le preguntamos al Señor ¿Por què? en lugar de preguntarle ¿Para què? En las escrituras vemos a personajes que hoy nos son presentados como grandes ejemplos de fè, que fallaron también en la prueba, veamos: “Job le pregunta a Dios ¿Por què no morì en el vientre? (Job 3:11). “Basta ya, oh Jehovà, quítame la vida” dijo el profeta Elìas cuando la aflicción lo cubriò bajo la persecución de Jezabel (1ª Reyes 19:4). Si, todos en algún momento de la vida le pedimos a Dios que mejor estuvièramos muertos. No debemos sentirnos mal, pues como vemos, algunos de los grandes hombres de fè, también se lo pidieron a Dios en algún momento. Debièramos entender que después del valle, de ese momento de angustia es cuando viene el milagro… es más, sin ese valle de angustia nunca llegarìa el milagro (Hechos 14:22). Meditemos.

 

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

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