El origen de todo (Parte final)

 


 

Como vemos, en Rut, había motivos suficientes para no ser parte no solamente de la ciudadanía judía ni mucho menos de la genealogìa del Mesìas. Pero, Dios en su inmensa misericordia, también nos da en Rut un ejemplo de cómo los NO elegidos podemos llegar a serlo. Rut, al haberse casado con uno de los hijos de Elimelec que sì era judío (Belen, Rut 1:1), automáticamente, entraba a ser parte del pueblo elegido. Eso es lo que nos sucede con Cristo, cuando lo aceptamos a él en nuestro corazón y en nuestras vidas (Juan 3:3 y Romanos 8:15). El apóstol Pablo, inspirado por el Espìritu Santo nos lo comprueba en el Nuevo Testamento: “Ya no hay judío ni griego (gentil); no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús” (Gàlatas 3:26-29). Sì, la historia de Rut no está en las pàginas de la biblia para llenar un espacio, sino para darnos un testimonio del plan de Dios para el hombre y para la eternidad (Juan 3:16-19). Meditemos

 

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

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