El origen de todo (Parte uno).
Acostumbramos analizar ligeramente las situaciones sin
ponernos a pensar el trasfondo de las tales. Vemos con tanta ligereza la vida
de Noemì, Rut y Orfa por ejemplo, pero nos olvidamos de las raíces. Todos
conocemos la vida de Noemì y su nuera Rut, cómo se acercaron de nuevo a la
tierra de su esposo y suegro, Elimelec para buscar a un pariente cercano que
las redimiera (Rut 2:1). Pero, ¿recordamos el trasfondo de la historia?.
Veamos: Sodoma y Gomorra son destruidas debido al grado de corrupción e
inmoralidad alcanzados (Gènesis 18:17-21). Siguiendo la historia vemos cómo Lot
es rescatado por ángeles para no ser alcanzado en la destrucción (Gènesis
19:15-16). Y, cómo, sus hijas al verse sin la posibilidad de una descendencia
por falta de marido, emborrachan a Lot, y se dejan embarazar de él (Gènesis
19:31-32). Ambas conciben del padre y de ellas nacen dos naciones: Moabitas y
Amonitas. De èsta última, la hija menor de Lot, es la ascendencia de Rut. Que
dicho sea de paso, porque los amonitas se opusieron a sus hermanos israelitas contratando
a Balàm quedaba excluida de la ciudadanía judía por 10 generaciones (Nehemìas
13:1-3 y Juan 4:4 y 9).
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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