Hasta en la muerte NO siguió las normas humanas.
La tarde estaba en tinieblas, un espíritu de tristeza y decepción
brotaba en el ambiente, tristeza para los observadores, decepción para sus
seguidores (Mateo 27:45-63). Pues el Cristo que según todo el pueblo había
llegado para liberarlos, yacìa sangrante y desfigurado pendiendo de una cruz
cual criminal fuese al igual que los dos sujetos a sus costados (Juan 19
completo). Aquèl gran predicador de las buenas nuevas (Lucas 4:18); Aquèl que
había hecho milagros que ningún religioso había podido realizar (Marcos
11:28-30); Aquèl que llegó a ganarse los corazones de cercanos y lejanos (Lucas
11:27); Aquèl que durante tres años y medio NO había respetado las normas
establecidas por los hombres, como: Lavarse las manos antes de comer; evitar sentarse
a la mesa con gentiles y publicanos; irrespetar el sábado para extender su mano
de ayuda a los necesitados (Marcos 2:16); y hasta proclamarse como el Hijo de
Dios (Juan:41-26). Ese mismo, en el día de su muerte gritò: ¡Consumado es”,
pero no lo gritò en hebreo su lengua natal sino lo gritò en Griego: “Tetelestai”.
¿Por què no lo gritò en hebreo?
Simplemente porque él vino a romper la “religiosidad” (de creer que la
salvación pertenece a cierto y determinado grupo, Gàlatas 3:28) para imponer la
espiritualidad a toda criatura (Juan 3:16-19). Repetimos: Hasta en su muerte no
siguió las normas humanas. Selah.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa
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