Para que abunde… hay que partirlo.
La multitud no solamente le seguía sino se agolpaba con tal
de estar cerca y no perder nada de lo que Aquèl hombre que hacìa milagros y
cosas maravillosas como ningún líder religioso de la época lo hacìa. Cuando al
fin lo alcanzan, Aquèl hombre se ve en la necesidad de sentarlos en un monte y
empezar a enseñarles, NO la ley de Moisès sino las Buenas Nuevas de salvación del
evangelio (Mateo capítulos 5,6 y 7). Y, así, permanecieron por suficiente
tiempo como para que les diera hambre, hasta que, los discìpulos se dan cuenta
que las gentes empiezan a desfallecer (Marcos 6:36). Es ese el momento cuando
Cristo pregunta: ¿Cuàntos panes tenèis? (Marcos 6:38). Sì, estamos hablando de
la famosa escena en donde los panes y los peces son multiplicados (Marcos 6:41).
Un punto importante, el momento en que eso sucede Cristo no solamente ora, sino
levanta el pan y lo PARTE, es allí, cuando la abundancia llega. ¿El Señor nos
ha dado recursos? ¿Tenemos más de lo que necesitamos? ¿Conocemos personas que
están pasando alguna necesidad? Si queremos que abunde… oremos, levantemos
nuestros recursos al cielo… pero partamos y repartamos esos recursos, eso es lo
que trae la abundancia (Proverbios 11:25). Selah.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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