Sin embargo… muchos dependieron de éllos.

 


Seiscientos mil hombres sin contar mujeres y niños, tuvieron que depositar sus vidas por un cálido y desconocido desierto en manos de un hombre conocido por haber asesinado a uno de sus hermanos, estamos hablando de Moisès y los israelitas (Éxodo 12:37). Un pueblo entero (Israel) tuvo que confiar sus vidas en muchas batallas a un adùltero, asesino, conspirador, violador, mentiroso e irresponsable rey David (2ª de Samuel 12 1.25). Cristo, pone sobre los hombros de un asesino insaciable las almas de nosotros los gentiles, Pablo (Hechos 9:1). Hoy, a muchos de los que nos burlamos; que ignoramos porque no se congregan en ningún lugar; que vemos como pesimistas y negativos porque dicen lo que está profetizado; que vemos como poca cosa ya sea por el pasado que han tenido, o, por algún error del presente cercano, y de los cuales no logramos entender que, guardando las distancias por supuesto, tienen el papel de llevarnos por el desierto y a muchas batallas, y sobre todo, traernos un evangelio de salvación limpio y sin intereses. No logramos entender, repetimos, que muy pronto dependeremos de ellos. Meditemos.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

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