Unas muy buenas preguntas (Parte tres)

 


Jesús encontró a Marìa Magdalena en la vivienda privada de un fariseo llamado Simòn (Lucas 7:36-42 y 8:1-2). Jesús encontró a Zaqueo en una calle de Jericò (Lucas 19:1-5). Jesús encontró a Pedro, Andrès, Juan, Jacobo, Mateo y Natanael en las calles y en la orilla del mar de Galilea según palabras del mismo apóstol Juan (Juan 1:40-45). Jesús conversò con Nicodemo en un lugar “secreto y de noche” para no ser descubiertos por los demás “religiosos” (Juan 3:1-2). Elìas no miraba ni conocía a los siete mil que estaban consagrados como él, porque NO estaban en la sinagoga ni en el templo (congregación). Cristo, NO entró a ninguna sinagoga (congregación) para quedarse sino más bien para SACAR a los suyos (Juan 10:3). Juan el Bautista se preparò en el desierto (Juan 3:3). Y, por último y no menos importante: Cristo ya resucitado y purificado NO entró JAMÀS en 40 dìas a una sinagoga, ni siquiera fue al templo (congregación). Todas sus reuniones con sus amados fueron en el aposento alto sin Tomàs (Juan 20:19); otra vez en el aposento alto ocho días después con Tomàs (verso 26), en la orilla del Mar de Galilea (Juan 21:1-25), en el cementerio a Marìa (Juan 20:11-18), camino a Damasco a Pablo (Hechos 9:1-6), camino a Emaùs (Lucas 24:13) por mencionar algunas. Selah.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

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