No tenemos enfrente a cualquiera.
Corrìa el año 2002, era la final del mundial de fut, y
Brasil se enfrentaba a una temible y aguerrida Alemania. Antes de iniciar el
juego, como es costumbre, el entrenador de Brasil entró al camerino dispuesto a
dar una charla motivacional a su equipo para levantar ànimos. Nos cuenta en su
biografía el entrenar Felipe Scolari, que cuando entró y vio a Ronaldo,
Ronaldiño, Rivaldo y Roberto Carlos solamente dijo: “Salgan, vayan y hagan lo
suyo”. ¿Què podía decirles a los mejores hombres del mundo en esos puestos en
ese momento, que pudiera motivarlos más, que dejarlos hacer lo que sabían
hacer?. En una analogìa, hoy, es muy interesante cómo muchos creyentes
incitados por sus lìderes, pretenden decirle a Dios què es lo tiene que hacer,
al mal educarlos a decretar, proclamar, declarar pensamientos y hechos “motivacionales”,
que lo más seguro NO estén dentro del plan eterno. Acaso no fue eso lo que le
dijo Dios a Job: “En dónde estabas tú, cuando funde la tierra” (Job 38:4-7).
Las palabras tienen poder, pues Dios lo dijo… pero cuando él las manda, cuando
él dispone, cuando él nos dice que las digamos. Dios es milagroso NO MAGO, y es
nuestro JEFE no nuestro empleado. Selah.
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