Tenemos un aguijòn.

 


 

“Lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios” (1ª Corintios 1:26-28). Quienes predicamos de alguna manera la palabra de Dios, BIEN haríamos en NO jactarnos de sabiduría, elocuencia, entendimiento, èxito o fama. ¿Por què? Pues porque las escrituras son MUY claras en decir que fuimos escogidos porque somos la escoria de la humanidad, lo fuimos para avergonzar a los que se creen entendidos, que se creen académicos, que se creen poderosos… para que por medio de la predicación se den cuenta que todo cuanto somos o cuanto tenemos… lo hemos recibido de Dios no por nuestro esfuerzo. Pues muchos se esfuerzan más que nosotros y tienen menos que nosotros (1ª. Corintios 4:9). Si un titàn del evangelio como el apóstol Pablo se creìa abortivo (desecho), ¿De dónde entonces puede venir nuestra jactancia? Pues TODOS los que predicamos… tenemos un aguijòn, TODOS. Meditemos.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

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