Hubo y habrá una gran hambre.

 


Hemos dicho y probado muchas veces el principio de Hermenèutica (Ciencia que estudia la interpretación de las escrituras) que declara: “El principio es igual al fin”. En el principio vemos en Gènesis que en tiempos de Abraham hubo una gran hambre (Gènesis 12:10). Luego se nos muestra que hubo otra gran hambre en tiempos de Isaac (Gènesis 26:1). Pero acaso la hambruna más grande que ha habido sucedió en tiempos de Josè, hijo de Jacob, cuando Josè estaba en Egipto, pues nos enseña que fueron 7 años muy duros de hambre para todo el mundo (Gènesis 41:54). Para los últimos tiempos de nuestra era, está profetizada una época de gran hambruna que matarà a muchas personas: “Cuando abrió el cuarto sello, oí la voz del cuarto ser viviente, que decía: Ven y mira. Miré, y he aquí un caballo amarillo, y el que lo montaba tenía por nombre Muerte, y el Hades le seguía; y le fue dada potestad sobre la cuarta parte de la tierra, para matar con espada, con hambre, con mortandad, y con las fieras de la tierra”. Es lo que conocemos como uno de los cuatro jinetes del Apocalipsis el cuarto sello, el caballo amarillo (Apocalipsis 6: 7-8). No nos dejemos engañar por “mercaderes de la fe” que anuncian buenos tiempos, y que lo mejor está por venir (Zacarìas 14:21). Sin embargo, lo que sì debemos estar seguros es el hecho que Dios ha prometido sustentarnos en todo tiempo (Isaìas 41:13). Meditemos.

 

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

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