La mosca en la pared.

 


Hay una preciosa anècdota (o si fue historia no lo sabemos), que nos enseña una gran lección. Sucede que alguien pintò una pared de blanco, pero lastimosamente cuando se estaba secando la pintura, una mosca se parò en ella y quedó presa en la misma. Muchas personas admiraron la pared, pero hubo quienes solamente se fijaron en una mancha negra… la mosca. Hace unos días alguien escribió un mensaje de exhortación a la comunidad cristiana, pero lamentablemente, el famoso “corrector” cambió una palabra y le puso “h” en donde no llevaba, y también, lastimosamente, era una aplicación en la cuál no se podían corregir los errores. Fue muy curioso que en los comentarios, algunas personas NO tuvieran la capacidad de recibir el mensaje positivo… sino solamente vieron la mosca. Actualmente, con la difusión en redes sociales, todos tenemos la oportunidad de expresarnos, pero no todos han tenido la suerte de estudiar en un buen establecimiento; no todos tenemos la dedicación para buscar una palabra y su significado para expresarla adecuadamente; no todos tenemos empatìa para con los demás... Y, no todas las aplicaciones se pueden corregir. Por tanto, luchemos por no ver la mosca sino el mensaje.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Copiando al mejor.

Las ¿Insolencias o grocerìas? de Jesús (Parte final).

Cuarenta años de culpa