La palabra maldito.
Para cualquier persona la palabra “maldito” es una palabra
muy fuerte. Sin embargo, desde el principio de la humanidad como la conocemos
hoy (pues entre Gènesis 1:1 y 1:2 hay una generación desconocida), esa palabra
ha salido en cada conflicto del hombre. Dios dijo a Adàn: “Adàn, por cuanto
obedeciste la voz de tu mujer… MALDITA será la tierra por tu causa o culpa”
(Gènesis 3:17). Más tarde vemos que: Adàn y Eva tiene dos hijos por mandato
divino, pero uno de ellos (Caìn) asesina a su hermano (Abel), y nos narra la
escritura que Dios sentenciò a Caìn con las siguientes palabras: “La sangre de
tu hermano clama a mì desde la tierra, MALDITO seràs tú de la tierra, cuando
labres la tierra, no te volverà su fuerza; errante y extranjero seràs en la
tierra” (Gènesis 4:10-12). Más adelante, Dios da al pueblo suyo los
lineamientos de vida y dice: “Si no oyeres la voz de tu Dios y no la
obedecièreis MALDITA será tu canasta y tu artesa de amasar” (Deuteronomio
28:17). Y, finalmente, Cristo en el detalle de los acontecimientos del fin
declara: “Ustedes, los de la izquierda, MALDITOS no entraràn al reino de los
cielos sino al fuego eterno (Mateo 25:41).
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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