Oraciones que parecen eternas.
Suele suceder què, oramos y oramos para que algo suceda o
deje de suceder, y sentimos como que NUNCA pasa o llega. Sin embargo, nuestro
Padre celestial nos insta a que oremos “constantemente” (1ª Tesalonicenses
5:17). El hecho que no sea respondida nuestra plegaria inmediatamente (aunque
en ocasiones sì lo es), no significa que Dios no nos escuche o que vuelva su
rostro a nosotros (Mateo 7:7). A no ser que estemos en pecado constante y
consciente, eso no sucede (Deuteronomio 28:23). Veamos un ejemplo claro en las
escrituras: Zacarìas y Elìsabet, eran una pareja de esposos no solamente
ancianos sino que Elisabet era estéril. Pero, Zacarìas había “orado” por años
porque el Señor les concediera un hijo, y esa oración tuvo respuesta en su “senilidad”
(Lucas 1:1-7). De esa oración y respuesta “tardía” a los ojos humanos, nacerìa
el precursor de nuestro Salvador Jesucristo, su primo Juan el Bautista. Como ya
mencionamos, en ocasiones nuestras oraciones parecieran NO tener respuesta,
pero Dios tiene un tiempo y un plan para cada uno de sus hijos, y, aunque en el
momento no lo entendemos… lo entenderemos después (Juan 13:7).
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
Comentarios
Publicar un comentario