Si el rapto hubiera sido esa noche.

 


 

La noche del 11 de mayo del 2024, asistimos a la ceremonia de premiación de la Universidad San Pablo de Guatemala, quienes fuimos invitados, recibimos tres semanas antes “un protocolo de vestimenta”, dado que la universidad es cristiana. Este decía en sìntesis, CABALLEROS: Traje negro u oscuro, algunos llegaron informalmente. DAMAS: Vestido largo (que cubra las piernas en su totalidad) de colores oscuros, con pocos detalles, debe ser elegante, nada ajustado, y maquillaje acorde al evento. Por respeto no copiamos fotos, pero fue muy triste que muchas personas no respetaran el protocolo. Especialmente algunas damas llevaron el vestido arriba de la rodilla, escotes de pierna, espalda y pecho pronunciados, colores fuertes y brillantes, zapatos destapados y el pelo suelto. NO es nuestro deseo ser machista, ni ofensivo… recalcamos, NO es nuestro deseo, sólo lo exponemos como un ejemplo de desobediencia de ambos gèneros. Pero, el punto es el siguiente: Dios nos ha dado un protocolo de vida para cumplir (Deuteronomio 28: 1:14). El núcleo de èste mensaje es: Si, en una analogìa espiritual, esa anoche hubiera sido el rapto, quienes NO cumplìan el protocolo por desobediencia NO hubieran podido participar. ¿Vivimos con respecto al protocolo de vida de nuestro Dios para poder participar del rapto? Selah.

 

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

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