Si no es en el momento… NO es obediencia.
¿Cuàntas veces se nos ha pedido algo y NO lo hacemos en el
momento? Si entendiéramos tan sólo que una orden, una petición, un mandato son
para el momento y no para después: ¿De cuàntos dolores, penas o angustias nos
libraríamos, o, por el contrario, cuàntas bendiciones o logros tendríamos? Imaginemos
èsta escena en la vida de Jesús: Estàn por celebrar la Pascua, la última Pascua
en la cuál el Hijo de Dios estaría en cuerpo y alma entre nosotros, y les dice
a dos de sus discípulos (Pedro y Juan, Lucas 22:7): “Id, y preparad la cena”
(Lucas 22:8). Ahora, como ya dijimos, “supongamos” que Pedro y Juan hubieran
dicho, primero tomaremos un café, descansaremos y luego iremos. Preguntamos:
¿Habrìan llegado justo a tiempo para encontrar al hombre con el càntaro de
agua? ¿Còmo hubieran sabido cuál era el aposento preparado para la cena, si por
llegar tarde nadie les hubiera indicado en dónde estaba ubicado? (Lucas
22:10-12). Tenemos què entender: “Obedecer FUERA de tiempo… NO es obediencia”.
Meditemos.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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