Al tercer día.
El primer día, según el evangelio del apóstol Juan, Juan el
Bautista da testimonio que el Hijo de Dios estarà entre nosotros (Juan 1:1-12).
Nos deja claro que él (Juan el Bautista) NO es el Hijo sino tan sólo quien le
prepara el camino como estaba escrito (Juan 1:20 e Isaìas 40:3). El segundo
día, el Cordero de Dios se presenta para ser manifestado (Juan 1:29 y 31). Y,
para el tercer día, el Hijo es reconocido por quienes ven Su luz (Juan
1:35-51). Nos dice la palabra de Dios
por medio de otro apóstol testigo ocular de los hechos: “Pero, amados, no ignoréis esto: que
para el Señor un día es como mil años, y mil años como un día” (2ª Pedro 3:8).
Si tomamos èste verso literal, hemos de recordar que Dios hizo la tierra y su
plenitud en 6 dìas (Gènesis 1 completo). Si hacemos un estudio de las edades
con respecto a la historia de los personajes y hechos bíblicos conocidos,
concluiremos que la humanidad como la conocemos hoy lleva 6000 años aproximados
sobre la tierra. Bajo ese criterio, de Cristo para acá vemos 2 milenios
concluidos y estamos iniciando el tercero, el tercer día. Meditemos en eso.
Señor: Danos un honesto
celo por tu casa.
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