De nada sirve… si está vacío.
Necesitábamos sacar unas copias de estudios pero no pudimos
porque tenìamos un cartucho de tinta… que estaba vacío. Tuvimos invitados y
querìamos ofrecerles unas tazas con chocolate… pero la caja estaba vacìa. Si,
tenìamos un cartucho, tenìamos una caja de chocolate y hasta tenìamos buenas
intenciones pero de nada nos servían porque estaban vacìos. Lo mismo nos sucede
en lo espiritual, podemos tener muy buenas intenciones, pero si estamos vacíos
entonces no servimos de nada (Daniel 1:4). Cristo les dijo a los “religiosos”:
“Sepulcros blanqueados”; “Hacèis grandes oraciones para que la gente los mire,
pero por dentro estàs vacíos” (Mateo 23 completo). Procuremos, si nos decimos
creyentes, llenarnos cada día con su palabra, en su presencia, compartiendo sus
enseñanzas con otras personas que lo hagan no por intereses personales, sino
por un amor genuino y honesto delante de Dios. Y eso, es fácil de detectarlo:
“De gracia recibisteis… dad de gracia, no por dinero”. El que entendió,
entendió. (Mateo 10:8). Selah.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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