El apóstol que todos llevamos dentro.
Todos los creyentes llevamos
dentro parte de uno de los apóstoles de nuestro Señor: ¿Quièn de nosotros no es
impetuoso como Juan y Jacobo (Santiago), a quienes el Señor llamó Bonaerges
(hijos del trueno)? ¿Quièn de nosotros no ha negado a su Señor como lo hizo
Pedro? ¿Quièn de nosotros no ha dudado del Señor como lo hizo Tomàs? ¿Quièn de
nosotros no ha traicionado su fe y su amor a Cristo por beneficios personales
como lo hizo Judas? Sì, todos llevamos
dentro algo de las deficiencias de cada uno de los discípulos del Señor, y,
nuestra labor ha de ser sacar el mayor provecho de cada uno de ellos. Pues,
así, podremos decir que estamos luchando por alcanzar lo que se nos fue
prometido: “Llegar a la plenitud de la estatura completa del Hijo de Dios” (Efesios
4:13). Luchemos puesto que se puede.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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