Esa fe incompleta que todos tenemos.
El Señor les dice a sus doce
discípulos en una ocasión: “Los enviarè a predicar y hacer milagros de dos en
dos. No lleven dinero, ni mochila, ni dos pares de zapatos” (Lucas 10:4). Obedecieron,
salieron, fueron y obtuvieron grandes resultados, tanto que ellos mismos
estaban admirados. Pero, es asombroso què a pesar de haber creìdo en el Señor;
de seguirle por varios meses; de ver las grandes obras que había hecho que
ningún religioso hacìa… simplemente la fe de ellos era incompleta (Lucas 17:5).
Nosotros hoy en día, a pesar què no hemos hecho las obras que hicieron los
apóstoles estando ya ungidos por el Espìritu Santo, no podemos negar que hemos
visto las grandes obras que Dios ha hecho en determinados momentos de nuestra
vida o en la de otra persona. Y, sin embargo, estamos como los discípulos, con
dudas, con titubeos, con incertidumbre. No cabe duda que necesitamos orar por lo
mismo que los discípulos oraron: ¡Señor, auméntanos la fe! (Lucas 17:5).
Señor: Danos un honesto celo
por tu casa.
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