Éxito y bendición son dos situaciones distintas.

 


 

No son pocos los creyentes que suponen (y no de su propia razón, sino inducidos por malos maestros), que si uno tiene éxito o alcanza la riqueza entonces Dios lo está bendiciendo. NADA más falso que eso, lo vemos en Cristo y en sus primeros y verdaderos apóstoles (y al decir verdaderos nos referimos también a los actuales que no son mercaderes sino discípulos y maestros del Señor). Cristo NO tenía recursos, si aplicamos el principio que hoy los mercaderes aplican… entonces Cristo NUNCA fue bendecido por el Padre (Lucas 2:7). Ninguno de los discípulos sacò provecho económico de predicar el evangelio (Lucas 22:35). Es más, entre los seguidores de Cristo, quienes tenían recursos los abandonaron por y para seguirle (entiéndase al apóstol Pablo, fariseo y Lucas, el médico). La bendición de Dios para quienes le seguimos es tener “paz en medio de cualquier situación”, ese es el verdadero éxito en la caminata del creyente, el dinero hasta los impíos lo tienen en abundancia, y no por ello son bendecidos.

 

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

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