La maldición.
En las
escrituras existen para los seres humanos bendiciones y maldiciones, a cuál
tendremos derecho dependerá de nuestras acciones, vea Deuteronomio 28 completo.
Por eso, emitir una maldición en contra de alguien es efectiva. No importa si
usted es creyente o no lo es, media vez emita esa maldición la misma tiene
efecto. Pero veamos, a un verdadero creyente una maldición no le afecta pues
está protegido por su Padre celestial (Gènesis 12:3). Ahora bien, veamos que la
maldición, aún, si es emitida por un impìo funciona si alguien NO está bajo la
protección divina. Saùl, quien estaba bajo desobediencia de Dios dijo: “Maldito
el hombre que comiere antes del anochecer, antes que yo haya vengado a mis
enemigos” (1ª. Samuel 14:24). Y, a quien le cayó la maldición fue a su propio
hijo Jonatàn, quien también estaba en desobediencia, aún y cuándo, nunca supo a
tiempo lo dictado por su padre.
Señor: Danos
un honesto celo por tu casa.
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