Porque me lo digan, no implica que sea verdad o mentira.
En ocasiones
damos por sentado que algo es verdad o mentira sólo porque no conocemos el
contexto. Un ejemplo claro de ello, son todas aquellas personas que llegan a
una congregación a escuchar què les cuentan desde el pùlpito o el altar, y dan
por sentado que lo que oyeron si el líder dice que es falso, para ellos es
falso; y si el líder dice que es verdadero, para ellos es verdadero. No podemos
andar por la vida, y menos la cristiana, creyendo todo lo que escuchamos. El
mismo Pablo escribe con “orgullo sano y santo” lo que sus escuchas y
estudiantes en Tesalònica hacían: “Los
de Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando
diariamente las Escrituras, para ver si estas cosas eran así” (Hechos
17:11). No es bajo ningún punto de vista una falta de respeto, escudriñar si lo
que nos enseña un maestro o líder es verdad, al contrario es honrar a Dios,
pues escrito está: “Maldito el hombre que confía en el hombre” (Jeremìas 17:5).
Meditemos.
Señor: Danos un honesto celo
por tu casa.
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