Superficialmente.
Hace unos días estuvimos en una celebración en donde todos
los invitados estábamos vestidos de gala, era algo hermoso ver vestidos de
colores y estilos modernos en las damas, y, a los varones vestidos con trajes
de alta costura, si uno ve las fotografías era un crisol impresionante, y más,
con las luces que pusieron en el centro del recinto, pero, en un momento dado,
debido a una actividad programada se apagaron todas las luces y casi no se veìa
nada ni a nadie. Como estudiantes de las escrituras que somos, se nos vino a la
memoria que, por fuera y a la luz del día nos vemos todos tan normales,
agradables, limpios, bien vestidos, etc. Pero, què pasarìa si un día esa luz
penetrara las ropas y nos hiciera tan transparentes, que todos vieran lo que
realmente somos o llevamos por dentro, acaso ¿nos miraríamos oscuros?. ¿Se cumpliría en
nosotros el verso que habla que la Luz del Señor hizo brillar nuestros
corazones, y, que eso influiría en los demás? (2ª Corintios 4:6).
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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